Beneficios y usos de la flor de cempasúchil

 

No sólo sirve para adornar las ofrendas de Día de Muertos, el cempasúchil tiene usos medicinales, como colorante y agroindustrial. Te contamos cómo funciona.

La FAO consigna que las flores de cempasúchil acumulan carotenoides, principalmente luteína, pigmentos que se utilizan como colorantes vegetales para elaborar alimentos para aves, peces y crustáceos, y mejorar así el aspecto de la carne para el consumo humano y las yemas de huevo.

Según el biólogo Leonardo A. Céspedes, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, el cempasúchitl está compuesto por varias flores pequeñas que se conocen como cabezuelas. Algunas especies con esta misma biología son las dalias, las margaritas, los girasoles y el diente de león, por mencionar algunas.

Algunos beneficios de los carotenoides los relacionan con la prevención de enfermedades oculares, como las cataratas y la degeneración macular, lo que puede ocasionar visión borrosa o pérdida de la vista. Es por eso que popularmente se les conoce como “las vitaminas de los ojos”.

Además de este beneficio, esta planta tiene usos medicinales para tratar problemas digestivos, como analgésico, antinflamatorio, antibacterial y antioxidante. Incluso, según el Jardín Botánico de la Fundación Xochitla, se ha utilizado para tratar episodios de miedo y ansiedad.

Según la ingeniera agrónoma fitotecnista Carmen Vázquez Moreno, al convertir las flores en harina el cempasúchil puede utilizarse como aditivo alimentario para mejorar el color de los alimentos y añadir nutrientes a la comida. Se ha probado en “productos de panadería y mezclas para hornear, bebidas, cereales para desayuno, goma de mascar, análogos de productos lácteos, grasas y aceites, postres lácteos congelados, caramelos blandos y duros, productos lácteos, frutas procesadas y zumos de frutas y mezclas para sopas y salsas”.

¿Cómo usarla en casa?
Puede prepararse en té caliente, añadirse a los jugos naturales, puede añadirse a mermeladas con naranja o cítricos, a las ensaladas frutales, además de que puede comerse en quesadillas emulando la flor de calabaza.

Algunos estudios de la Universidad de Chapingo y la Universidad Autónoma del Estado de México han demostrado que sirve como plaguicida, que es útil en la rotación de cultivos con el maíz para combatir plagas como la gallina ciega, y también es útil para alejar a los insectos en granos almacenados.

También se extrae abono orgánico para mejorar la tierra de cultivo, así como para “controlar nemátodos en cultivos de piña, fresa, papa, gladiola y, en general, en áreas hortícolas y florícolas afectados por ese tipo de plagas”.

Foto: AA Román / Unsplash