¿Conoces la leyenda del Cerro del Toloche ?

Al norte de la ciudad de Toluca, se encuentra “ El Cerro del Toloche ”.

Cerro del Toloche, que en su interior alberga una cueva, llena de dinero y riquezas, según se dice. Para conseguirlo hay que encomendarse al mismo Diablo, y pedir acceso a un chivo negro de ojos brillantes que custodia la entrada por el lado de Santiago Miltepec. Echa la petición, el animal permite el paso, dejando que el visitante llene sus bolsas con riquezas…

Pero en el justo instante de salir, el chivo dice: -todo o nada-. Como nadie ha podido cargar con todo lo que hay dentro, salen con las manos tan vacías como a entrar.

Se dice que hace más de cien años un zapatero presumiendo de valiente, apostó con sus amigos conseguir una prueba de que había entrado. Ellos pidieron una naranja, y al siguiente día lo acompañaron a las siete de la mañana, para verlo salir a las ocho de la noche de la cueva.

 Contó que en la entrada del Cerro del Toloche, había dos catrines que le ofrecieron dinero a cambio de dejar su firma escrita con sangre de la vena de su mano izquierda. Pero el hombre solo pidió una naranja. Le pusieron como prueba: sentarse sobre una víbora usándola como silla. Superó la prueba al evitar su mordida. Después lo enviaron sobre un asno a correr por la orilla de una laguna. Se libró de nuevo al no ser arrojado al agua.

Superadas las pruebas, los catrines lo llevaron a ver montones de dinero y un paraíso lleno de árboles frutales de cualquier especie. Le ofrecieron tomar lo que quisiera a cambio de dejar su firma escrita con sangre de la vena de su mano izquierda, el hombre de nuevo ignoro todas las riquezas y solo se llevó consigo una naranja.

 Lo tomaron entonces de los brazos y lo llevaban volando fuera de la cueva. Donde sus amigos esperaban. Llevaba la naranja en la mano como prueba de que había ganado la apuesta. Pero a los pocos días el zapatero simplemente desapareció. Se dice que en aquella firma ofreció su alma a cambio de una naranja

Tiempo después se culpó al chivo por la desaparición de muchas niñas que por ahí transitaban, y un sacerdote, fue a conjurar la cueva, siendo tapada con mampostería de piedra, y poniéndole una cruz de madera en el exterior, la cual existe todavía.

Agencias, foto ilustrativa