Dos calles hilvanadas de recuerdos

Dos calles hilvanadas de recuerdos

Por: Mario Sánchez Martínez

Somos olvido
tierra amarga,
vida vacía,
viento golpeando
en las entrañas
y nuestras manos
son lluvia de hojas
agonizando en el otoño.

Somos días sin luz,
somos lamentaciones
de malos ratos,
noches de luna sin palabras,
somos la tentación
tocando el cielo,
lugar de sombras
que amuralla
nuestros rostros.

Somos las sombras
que brotan del vacío,
espejos de sueños rotos
mirando el horizonte.
Somos dos cuerpos
vomitando sueños
de miedo y de serpientes.

Somos agua,
labios húmedos
lamiendo el sentimiento,
melodías de tardes
hambrientas de palabras.

Somos lluvia de lágrimas
amaneciendo en el piso
húmedo de tus entrañas.

Somos viento amanecido,
magia de pájaros
tatuados en mi cara,
luciérnagas iluminando
el dintel
de nuestras bocas abiertas
por el hambre terrible de la noche.
Somos el ayer
de un hoy que no termina,
remolinos de angustia
dibujando la muerte
colgada del tejado
de donde prende la memoria.

Somos el gato
que maúlla en el silencio
de la cama y del fornicio.

Somos la sombra
del espejo
que teje su lujuria
en los rincones,
somos la voz amarga
que hace hueco en la garganta,
somos simplemente
dos calles hilvanadas
de recuerdos.

 

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