Fernando Díaz Ramírez al Panteón de los Queretanos Ilustres

Proponen llevar los restos de Fernando Díaz Ramírez al Panteón de los Queretanos Ilustres. Encabeza Luis Nava la primera sesión ordinaria del Consejo Consultivo del Panteón y Recinto de Honor de Personas Ilustres de Querétaro.

El Presidente Municipal de Querétaro, Luis Nava, encabezó la primera sesión ordinaria del Consejo Consultivo del Panteón y Recinto de Honor de Personas Ilustres de Querétaro, donde se aprobó dar cauce a la solicitud para que los restos del Rector Fundador de la Universidad Autónoma de Querétaro, Fernando Díaz Ramírez, sean depositados en el Panteón de los Queretanos Ilustres.

El Consejo Consultivo que encabeza el Presidente Municipal, está integrado por titulares o representantes de: el Poder Judicial del Estado de Querétaro, Gobierno del Estado, Legislatura del Estado, Universidad Autónoma de Querétaro, Instituto Tecnológico de Querétaro, Gobierno Municipal, regidores del H. Ayuntamiento de Querétaro y ciudadanos con conocimiento amplio sobre historia y personajes de Querétaro; quienes aprobaron la solicitud que ahora deberá ser revisada y autorizada en sesión de Cabildo por el H. Ayuntamiento.

Fernando Díaz Ramírez, nació en la ciudad de Querétaro en el año de 1904, fue un abogado, escritor y profesor, así como Rector fundador de la Universidad Autónoma de Querétaro, magistrado del Tribunal Superior de Justicia; y Gobernador interino en 1926. Falleció el 16 de abril de 1981.

Actualmente, sus restos se encuentran en el Templo de la Congregación, «Dos criptas gemelas, una frente a la otra, en este mismo lugar y con magnífica factura se encuentran los restos, según se lee en la lápida funeraria: ” Exmo. Sr. Lic. Fernando Díaz Ramírez, fundador de la Universidad”, y los de sus padres y otros familiares» así refiere José Félix Zavala

De estatura mediana, robusto, pelo hirsuto, vestido invariablemente de traje, corbata y chaleco, muy formal de sonora voz, que lo hacía de manera natural no hablar, sino gritar. S

e le podía ubicar a varias cuadras cuando platicaba en condiciones normales, o en el cine, cuando en la oscuridad externaba comentarios que lo situaban en la trama de la película, como parte del reparto.

Culto, muy culto, de privilegiada memoria que le permitía no sólo saber a qué grupo pertenecía cada alumno de la Universidad, sino también a qué hora debería estar en clases, y qué materias le faltaban por acreditar.