Guaidó es reconocido como presidente del Congreso

Venezuela elige a Juan Guaidó como nuevo presidente del Congreso, continuará como presidente encargado por segundo año consecutivo

La mayoría opositora de la Asamblea Nacional de Venezuela reeligió el domingo a Juan Guaidó como presidente de ese cuerpo luego de una accidentada jornada en la que las fuerzas de seguridad le impidieron el acceso al palacio legislativo.

En una improvisada sesión que se realizó en las instalaciones del diario El Nacional, ubicado en el este de la capital, un centenar de diputados opositores votaron en la noche para que Guaidó siga siendo jefe del Congreso y presidente encargado de Venezuela por segundo año consecutivo.

«Hoy políticamente la dictadura comete otra torpeza», afirmó Guaidó, un ingeniero de 36 años, quien acusó a las autoridades de «atropellar» y «bloquear el ingreso» de diputados para tratar de impedir la instalación del Congreso y el nombramiento de la nueva directiva para el quinto y último período de sesiones.

Durante un discurso que ofreció en la sesión, el dirigente denunció que «sin reglamento, sin Constitución», un grupo de diputados oficialistas y disidentes de la oposición intentaron instalar la sesión y nombrar una directiva «sin votación, sin quórum» y «militarizando el palacio legislativo».

«Hoy volvimos a derrotar a la dictadura», sostuvo el presidente reelecto de la Asamblea Nacional, al asegurar que, pese a las acciones del oficialismo, se eligió la nueva directiva con la votación de cien diputados opositores y se abrió el nuevo período de sesiones.

La ya confusa lucha política de Venezuela se tornó aún más desconcertante porque una fracción disidente de la oposición nombró horas antes a un sustituto de Guaidó.

Aprovechando las dificultades que tuvo el líder opositor para ingresar al hemiciclo por la acción de las fuerzas de seguridad, legisladores oficialistas y un grupo de diputados opositores instalaron una sesión para juramentar en la dirección del Legislativo al congresista Luis Parra, un disidente de la oposición que el mes pasado resultó implicado en un caso de corrupción y fue señalado de presuntamente haber sido comprado por el gobierno.

Horas antes, el presidente Nicolás Maduro afirmó que, en cumplimiento de la Constitución, fue elegida una nueva junta directiva encabezada por dirigentes opositores, sin mencionar que éstos fueron expulsados en diciembre por ser supuestamente comprados por el oficialismo para debilitar a los adversarios de Maduro.

«Venía sonando un cambio en la Asamblea Nacional, una rebelión de los propios diputados y diputadas de la oposición», aseveró Maduro durante la inauguración de un estadio en la ciudad costanera de La Guaira, a unos 30 kilómetros al norte de Caracas.

Según él, se esperaba que Guaidó «iba a ser sacado de la presidencia de la Asamblea Nacional con los votos de la propia oposición… El país repudiaba y repudia a Juan Guaidó como títere del imperialismo norteamericano. Un ser muy corrupto, muy corrompido».

Maduro, sin ofrecer pruebas, afirmó que el dispositivo de seguridad fue solicitado por la directiva saliente, argumentando que tenían información de que la sesión iba a ser saboteada.

«Así que nadie se sorprenda de lo que ha ocurrido hoy. Sencillamente hubo la sesión de la Asamblea Nacional, y la Asamblea Nacional ha tomado una nueva directiva y veamos ahora qué pasa, veamos en el transcurso de los próximos días para saber exactamente los aconteceres», agregó.

Por su parte, el subsecretario del Departamento de Estado para asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, declaró el domingo que, para Washington, Guaidó sigue siendo el presidente encargado de Venezuela. En su cuenta de Twitter dijo que «la falsa sesión de la Asamblea Nacional de esta mañana careció de quórum legal. No hubo voto».

Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Bolivia, estrechos aliados de la oposición venezolana, también condenaron los incidentes ocurridos en el Congreso.

El ministro de Exteriores de Brasil, Ernesto Araujo, acusó a Maduro de intentar «evitar por la fuerza un voto legítimo en la Asamblea Nacional y la reelección» de Guaidó al frente de ese órgano legislativo, y expresó en Twitter que Brasil no reconocerá ningún resultado de «esta violencia y afrenta a la democracia».

Asimismo, el gobierno argentino lamentó los episodios ocurridos en Venezuela, y dijo en un comunicado, difundido por la Cancillería, que «resultan inadmisibles para la convivencia democrática los actos de hostigamiento padecidos por diputados, periodistas y miembros del cuerpo diplomático».

Buenos Aires hizo un llamado a la comunidad internacional a que ayude a facilitar un proceso de diálogo para que Venezuela «pueda recuperar a la brevedad la normalidad democrática».

Luego de permanecer escondidos varios meses, el domingo reaparecieron los diputados Juan Pablo Guanipa, Simón Calzadilla y Freddy Superlano, tres de los 25 legisladores opositores a los que les abrieron procesos judiciales en los últimos siete meses.

Guaidó, que hace un año era un desconocido, se ha convertido en la principal figura política en el país con un respaldo popular de 45%, superando a Maduro, quien tiene un apoyo de 12%.

En los últimos meses el también dirigente del partido Voluntad Popular ha enfrentado un desgaste político que los analistas relacionan con el hecho de que no cumplió su oferta política de sacar a Maduro de la presidencia, a quien Guaidó acusa de haberse reelegido ilegítimamente en 2018.

Pese a dicho desgaste, la oposición sigue apostando a Guaidó debido a que es su figura con mayor respaldo popular, y les garantiza una imagen de estabilidad y unidad, dijo a The Associated Press el analista Félix Seijas, director de la encuestadora local Delphos.

Seijas indicó que en la decisión de la oposición también privó el hecho de que más de 50 países reconocen a Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

AP / MONTERREY / CNN  foto agencias