La bruja de la laguna de Xáltocan

Hoy en historias y leyendas de México y el mundo nos vamos hasta Xochimilco en México, este relato antiguo y aterrador, nos cuenta sobre como un grupo de hombres descubrió a la bruja de Xáltocan.

XáltocanFue en el barrio de la Asunción, hace ya decenas de años, durante las fiestas de San Pedro Oztotepec, cuando un grupo de mujeres y hombres regresaban a sus casas por la madrugada, después de una intensa jornada de celebración. En aquella época no existían carreteras, sólo brechas que cruzaban por el río  saliente a la Presa de San Lucas y que directamente se dirigían a la laguna de Xáltocan.

Felipa Sánchez era una de las mujeres que esa noche se disponía a regresar a su hogar para tomar una larga siesta después de tantas horas de festejos. Caminaba con grandes zancadas, tratando de abarcar más camino en menos tiempo, sin embargo, el cansancio se lo impedía.

De pronto, casi a punto de llegar a la orilla del río, escuchó un llanto fuerte y nítido que provenía de los árboles. Trató de darle la menor importancia, pero al ver que el llanto cada vez era mayor, decidió pedirles a los hombres que la acompañaban, que revisaran el lugar pues alguien podía necesitar ayuda.

Jacinto, uno de los hombres más jóvenes del grupo descubrió pronto en la copa de un árbol enorme, a una mujer que se encontraba atorada entre las ramas de aquel frondoso macizo. Rápidamente uno de ellos subió al árbol y cuidadosamente bajó a aquella pálida mujer y la colocó sobre el pasto.

Como si el aire hubiera abandonado por completo sus pulmones, el grupo contempló con gran asombro que a aquella mujer, quien decía llamarse Inés, le faltaban la mitad de las piernas y que además, su rostro y cuerpo, estaban cubiertos de sangre.

Muchas ideas vinieron a su mente, pero jamás imaginaron que detrás de aquella sonrisa irónica de agradecimiento, se escondía la bruja de Xáltocan. La mujer, se impulsó con todas sus fuerzas y arrastrándose al pie del árbol recogió una olla y una escoba hecha de varas mientras pedía a los hombres que la ayudaran a levantarse de nuevo y que la guiaran a su hogar, pues alegaba que había tenido un accidente y necesitaba llegar urgentemente con su marido.Xáltocan

Algunos hombres valientes se mostraron dispuestos a llevar a la mujer hasta su casa, tocaron a la puerta y salió un señor que dijo ser su esposo y le dijeron que su señora estaba en Xochimilco, que les diera permiso de pasar a su cocina porque ahí estaban las piernas de su esposa.

El señor se quedó asombrado. Juntos se dirigieron hacia la cocina donde estaban las piernas en forma de cruz; la bruja les había dicho que por favor no les quitaran la ceniza que tenían los muñones de sus piernas y con cuidado las envolvieran con una manta para traerlas a Xochimilco.

Acompañados del esposo llegaron a Xochimilco, y con asombro se dieron cuenta que la bruja retiró la ceniza que tenían los muñones de sus piernas, y después, ante los asombrados ojos de todos los presentes, unió los muñones a sus muslos.

Jacinto le preguntó al esposo que si no sabía lo que hacía su esposa, y él contestó que ignoraba todo lo que le decían de su esposa, lo único que él sabía es que siempre caía en un sueño muy profundo todas las noches.

Jacinto le enseñó la olla con sangre, y lo único que él dijo fue “Ah, con razón muy seguido me daba a comer moronga”, pero él no sabía de dónde procedía la sangre; Jacinto le contestó “Pues ahora, muy señor mío, ya sabe de dónde procede la sangre”. La bruja de Xáltocan salió libre, pues no había delito qué perseguir y tuvo que huir de noche con su esposo porque el pueblo de Xochimilco la quería quemar.

No se pierdan la siguiente leyenda, donde les cuento las diferentes historias y relatos de cada rincón del mundo, porque leer también es viajar.

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