La curiosa historia del Quemacocos

Todos lo hemos visto, algunos lo hemos usado, pero todos lo hemos deseado. La curiosa historia del Quemacocos de los autos

¿Alguna vez te habías preguntado cómo se inventó el quemacocos integrado a algunos modelos de autos? Aquí te contamos la historia…

Cuenta la leyenda que hace muchos años en una región de Europa, el invierno trajo un clima más frío y escalofriante como nunca antes. Fue así como en algunos de los autos se empezaron a instalar los llamados “sunroofs” o techos de sol; el propósito principal consistía en tener una entrada a la luz del sol a fin de calentar tanto el interior del auto como a sus mismos pasajeros.

En un principio consistían sólo en un vidrio que se levantaba para permitir la ventilación y permitir la entrada de luz solar, mientras que algunos otros no tenían vidrio sino que contaban con una parte del techo corrediza.

Con el paso del tiempo fueron más elaborados, detallados y estéticos, se incorporaron sistemas eléctricos y algunos llegaron a convertirse en elementos totalmente desmontables que tenían la posibilidad de ser guardados en la parte trasera del auto.

En América Latina se les bautizó con el nombre de “quemacocos”, ya que los conductores y sus pasajeros creían que la función del “sunroof” era precisamente para quemarte o broncearte el coco (la cabeza) cuando se encontraban abiertos.

Es así como se fueron incorporando a cientos de modelos convirtiéndose en una herramienta útil para diversas marcas que pretendían reflejar modo, lujo e incluso un aspecto deportivo para cientos de vehículos.

Sea como sea se han ido incorporando a nuestras vidas gustos y necesidades como un aditamento que eleva el valor de la unidad, pero sobre todo atrae muchas miradas, además de refrescar (en sentido contrario a su original propósito) en los tantos días de calor en nuestro país.

Publicado por: Franz Pfeiffer, Gerente Editorial y de Relaciones Públicas

Con información de Carplanet, foto Chevrolet Cavalier 2018