Tus cosas favoritas podrían hacerte mucho daño

Algunas sustancias químicas con las que elaboran tus cosas favoritas forman parte del aire y el polvo de tu casa y pueden conllevar algunos peligros para la salud, de acuerdo con especialistas.

La gente compra las casas más lindas que pueden pagar. Pasan años -a veces décadas- gastando dinero en decorarlas y en sumarles comodidades. No es de extrañar que pasemos el 90 por ciento de nuestras vidas en ambientes cerrados. Tal como dijo George Carlin, es ahí donde están todas nuestras cosas.

Muebles. Cortinas de ducha. Artículos de electrónica desde televisores a computadoras y juegos. Alfombras, cosméticos, incluso desodorantes ambientales y jabón. Todo está ahí para simplificar la vida, hacerla más agradable y más alegre. Y, aun así, muchos de esos símbolos placenteros producto de tus ingresos bien ganados portan un valor oculto: podrían estar matándote lentamente.

Nunca nadie dijo que los plásticos y los químicos industriales eran buenos para una vida sana. Resulta que algunos son realmente peligrosos, lo que es lamentable, ya que están por todas partes, según un examen exhaustivo en ciencia y tecnología del medio ambiente realizado por siete investigadores de tres universidades y dos grupos ambientalistas.

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Revisaron los conocimientos científicos e identificaron 45 sustancias -ftalatos, fenoles, retardadores de llama, fragancias y químicos fluorados- que comúnmente se filtran de los productos y forman parte del aire y el polvo de la casa. Dichas toxinas, al flotar dentro de su casa o apartamento, pueden conllevar peligros endocrinos, reproductivos, del desarrollo, neurológicos e inmunológicos. Y probablemente cáncer.

Una vez pulverizadas, “pueden entrar en tu cuerpo”, dijo Ami Zota, profesora adjunta del Milken Institute School of Public Health de la Universidad George Washington y coautora del estudio. “Sabemos que estos químicos, incluso en niveles bajos, pueden tener efectos negativos para la salud”.

Los niños y las mujeres embarazadas comúnmente son los más sensibles. En cuerpos pequeños, las partículas minúsculas recorren un camino más largo. Los niños muchas veces pueden portar más químicos en los cuerpos que sus madres, según una investigación difundida en julio por el Environmental Working Group y la Universidad Duke.

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Los químicos suenan sospechosos y aterradores en el mejor de los casos. Considere el monóxido dihidrógeno, que puede matar a una persona en cuestión de minutos si ingresa en su sistema respiratorio, pero ese es sólo otro nombre para el agua. Los químicos encontrados con mayor frecuencia en los hogares suenan aún más como químicos.

El TCEP, también conocido como fosfato de tris(2-cloroetilo), un retardador de llama común en muebles y presente en los colchones de los niños. Este químico no se adhiere a la espuma, por lo cual queda libre para llegar a las manos de los niños que, inevitablemente, terminan en sus bocas. Ciertos lugares han comenzado a prohibir el TCEP.

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El DEHP, también conocido como di(2-etilhexil) ftalato, la toxina más abundante que aparece en las casas, pertenece a una clase de químicos que recibió mucha atención en los últimos años. Los ftalatos están asociados a riesgos reproductivos y para el desarrollo, particularmente en los varones.

El DEHP se puede encontrar en cosas como alambrados y cables, pisos de vinilo, persianas de vinilo e, incluso, en instrumentos médicos.

El HHCP, también conocido como galaxolide, se usa comúnmente en fragancias y se sospecha que posee un interruptor endocrino, según Zota. “Básicamente hay muy poco conocimiento de los peligros para la salud de esta fragancia y de muchas otras que se utilizan frecuentemente”, dijo.

El equipo revisó investigaciones relativamente nuevas, publicadas desde el 2000, para asegurarse que estaban identificando químicos de uso actual.

Con información de El Financiero