Campañas electorales: Simulacros.

 

Campañas electorales: Simulacros. Por Andrés Cupatitzio

No es fácil, cuando no imposible, sumergirse en una campaña electoral, donde las masas no existen; están asediadas por una cruel pandemia que mata cientos de miles de gentes en el mundo, en México principalmente, que muy seguramente habrá de sobrepasar los 200 mil decesos y una destrucción económica inmensa, que todavía no manifiesta, ni rebela sus terribles efectos.

No es como se cuenta, la generalidad del periodismo de ahora. Es una realidad, otra realidad muy distinta a que habitualmente discurre en el capitalismo mundial y en el subsumido capitalismo nuestro en el que, de pronto, se le va caer el mercado interno y externo, y la misma producción de mercancías de consumo y de intercambio van a llegar a niveles ínfimos de nula capitalización.

Por lo mismo se antoja imaginar, si en medio de tales dificultades humana y sociales, las campañas electorales, casi siempre vacías de análisis y propuestas políticas, puedan o quisieran desplegarse sobre el ánimo de las poblaciones rurales, tan estragadas por las concesiones mineras extensas y una violencia rampante que les arrebata, igual que la enfermedad generalizada, a sus hijos, padres y hermanos y, en general devasta ciudades enteras.

¿Saben o advierten a qué se enfrentan estos potenciales actores de estas campañas electorales, campañas sin pies, oídos, ni manos y también sin cabeza, como se le ocurriría escribir a José Revueltas, a propósito de la representatividad de los partidos políticos, en esa ocasión de la clase obrera, según ese decir; pero aquí sin siquiera tener cabeza y menos pensamiento teórico que, por el momento no lo hay y tampoco existe, como no sea meros enunciados ideales, sin concreción alguna.

¿Campañas lectorales y no políticas, para que los mismos intereses de acumulación y lucro pervivan aunque sólo sea migajas, devorando sus propias entrañas con los dividendos extraídos de cualquier modo y convertidos todos en capital muerto en algún paraíso fiscal de los que hay tantos desconocidos y conocidos hasta ahora?.

Esa no es toda la realidad. Se desconoce mucho más, aquella que no se deja ni siquiera articular por la palabra diaria, como no sea mirando y escuchando la inconciencia, el desentendimiento de países y pueblos enteros enfermos, agotados, pero también empeñados en luchar por vivir y sobrevivir del modo que sea y como sea.

¿Son posibles y deseables las campañas electorales y no las políticas, en estas condiciones tan adversas? ¿Y que se remedia con ellas? Diría que muy poca cosa, tal vez sólo para que la desesperanza y la impotencia social no aren en un suelo tan reseco, como lo registran algunos de los personajes de Rómulo Gallegos, desdibujados en el tiempo canicular de “Doña Barbara”.

Pero los medios de producción ahí están, la riqueza también y una honda, dura y difícil lucha de clases que ahí está, pero que no se ve….se siente y se percibe en el aire industrial y muy recientemente agrícola de QUERETARO.

 

Por Andrés Cupatitzio

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