Debuta en China la primera orquesta clásica compuesta por robots

Científicos de China crearon la primera orquesta clásica de robots capaz de tocar diferentes instrumentos musicales

Científicos e ingenieros de la Universidad de Tsinghua, en China, crearon la primera orquesta clásica internacional y nacional de robots capaz de tocar diferentes instrumentos musicales incluidos los clásicos de China.

El grupo de robots compuesto por tres autómatas realizó su primera presentación oficial frente a espectadores el pasado sábado 28 de abril en Pekín, en donde tocaron diferentes canciones clásicas internacionales y locales.

El conjunto está compuesto por los robots Yao Guang, el cual toca el arpa, Yu Hneg, el cual se especializa por tocar la flauta travesera y Kai Yang, cuya programación lo hace capaz de tocar la percusión de la banda denominada Mojia, en honor a la filosofía mohísta.

Cabe señalar que el año pasado se creó la primera orquesta con 60 instrumentos dirigidos automáticamente por medio de una computadora, sin embargo la agrupación Mojia es la primera que realiza una presentación solo con la ayuda de la configuración.

A mediados del siglo XVIII se inicia lo que podríamos llamar proceso de «estandarización» de la orquesta. De manera paulatina, los instrumentos van siendo anotados explícitamente en la partitura, con lo que se deja de lado, cada vez en mayor medida, la tendencia a la accidentalidad de las épocas anteriores.

Aproximadamente entre 1750 y 1800 se asiste a la consolidación de la orquesta sinfónica; a partir de entonces este conjunto, con bases específicas en cuanto a su constitución, se desarrollará tanto cuantitativa como cualitativamente (mejoras técnicas y, por lo tanto, cambios relevantes en el sonido de los instrumentos), proporcionando la total variedad de giros orquestales conocidos en el siglo XIX y en el XX.

Sólo la participación activa de los instrumentos de la orquesta hará comprensible el discurso armónico, lo cual, unido a la nueva concepción del lenguaje musical, ¿ se acabará desterrando definitivamente el uso de los acordes y el sentimiento de los humanos?.

Foto: Cortesía