¿Tocas madera y evitas pasar bajo la escalera?

El auténtico motivo por el que creemos que pasar bajo una escalera trae mala suerte y tocar madera lo contrario

Cada cierto tiempo te encontrarás en esa situación incómoda: estás paseando tranquilamente por la calle y a unos cuantos metros divisas una escalera apoyada contra un muro, justo en mitad de tu camino.

Existen varios posibles orígenes de una de las supersticiones más extendidas y antigua.

¿Qué haces? ¿La rodeas o te atreves a pasar por debajo? No son pocos los que, por si las moscas, prefieren evitar un comportamiento que según la leyenda atrae la mala fortuna. ¿Cuál es el origen de esta superstición?

¿Por qué creemos que caminar bajo una escalera nos traerá mala suerte?

En la historia encontramos algunas explicaciones a esta curiosa creencia, tal como recoge el blog Psychic Library. Una de las teorías procedería del antiguo Egipto, donde las pirámides eran devotamente respetadas por su supuesto poder.

La forma triangular de una escalera contra una pared recuerda y simboliza la de estas construcciones; y se supone que si alguien caminaba a través de ese conjunto estaba cometiendo un atentado contra los poderes sagrados de la pirámide.

Otras versiones apunta al Medievo. En este caso, el espacio que queda bajo la escalera evocaría la parte inferior de una horca. Se pensaba que pasar por ahí era atraer a la muerte, al invadir el espacio maldito donde residían los espíritus de las personas que habían sido ejecutadas.

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La otra teoría relacionada con la horca habla de accidentes al utilizar escaleras para descolgar los cadáveres, al desplomarse estos sobre el incauto que decidiese caminar por debajo en un momento tan delicado.

 Esta última posibilidad parece la más creíble por conectar con el sentido común. De hecho, lo más natural es preferir no pasar bajo una escalera ya no por miedo o superstición, sino simplemente por no correr el riesgo de sufrir un accidente en caso de que algo o alguien se precipite desde la altura.
Por lo general, si hay una escalera en la calle es que alguien está utilizándola para trabajar, a menudo usando además herramientas pesadas y potencialmente peligrosas.

Sea como sea, si prefieres curarte en salud, te contamos también los dos ‘remedios’ más conocidos para paliar los efectos de la maldición. Si caminas accidentalmente bajo una escalera puedes volver sobre tus pasos para deshacer el gafe.

O, según cuentan en algunos países, debes mantener tus dedos cruzados hasta que veas un perro. También puedes probar a tocar madera, otra superstición con impacto inverso .

El verdadero motivo por el que creemos que tocar madera da buena suerte

Se hace en casi todo el mundo, pero la mayor parte de la gente no sabe por qué.

Seguro que lo has escuchado, dicho y hecho un montón de veces. Tal vez antes de una entrevista de trabajo o de un examen, o simplemente cuando eres consciente de que necesitas una pizca de fortuna para superar un problema.

«¡Toca madera!» exclama alguien, a lo que los presentes responden colocando su mano de inmediato sobre el objeto más próximo fabricado con ese material.

Pero, ¿sabes realmente de dónde procede esta superstición? ¿Alguna vez te has planteado por qué tocamos madera?

La creencia está tan extendida por el mundo que en la red puedes encontrar webs íntegramente dedicadas al asunto. Una de ellas, precisamente llamada Touch Wood for Luck, nos explica en su blog los posibles orígenes de esta curiosa costumbre.

Porque lo cierto es que existen varias teorías que tratan de identificar las razones por las que la gente decidió empezar a echar mano a la madera como ritual rápido y sencillo para invocar o atraer a la buena suerte.

En algunos países consideran que para que el gesto surta el efecto deseado no sólo hay que tocar, sino que hay que propinar un par de golpecitos a la madera.

El primero para transmitir aquello que deseamos, el segundo para comunicar nuestro agradecimiento. Esta explicación podría tener su raíz en las culturas que creían que los espíritus. las hadas y otras criaturas místicas tenían su hogar en los árboles.

 En ciertos lugares, como variante, se pensaba que los golpes servían para despertar y liberar a las hadas benévolas encerradas en el interior de un árbol.
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Creencias muy parecida a la de determinados grupos de indios americanos, que ya hace varios siglos aseguraban que concretamente el roble era la morada de los dioses. El material les inspiraba confianza porque en él veían nobleza, protección, una manera eficaz de alejar los peligros de sus vidas.

La otra gran teoría tiene origen cristiano. Palpar un trozo de madera era originalmente como tocar la cruz de Jesucristo, un modo de solicitar su protección.

De hecho, aunque en la actualidad no es ni mucho menos frecuente, llegó a haber quien llevaba siempre encima un pedazo para intentar que la fortuna le acompañase en todo momento.

Tanta aceptación tiene la costumbre que la expresión «tocar madera» es prácticamente igual en una gran cantidad de idiomas distintos, como árabe, portugués brasileño, griego, finlandés o checo.

El Recreo ABC y Bitácoras