Evita accidentes al abrir la puerta del coche

Cómo evitar el portazo de un coche estacionado

Inesperado como casi todas las calamidades lo son, el portazo con un coche, ese ruinoso momento en que un descuidado automovilista abre la puerta de su auto justo en el instante en que estás pasando a su lado en tu bicicleta, es tan indeseable como ser atropellado.

Para el ciclista urbano, posiblemente no haya imagen más alarmante, que la de ver como irremediablemente te vas a estampar en la puerta del coche que está estacionado a tu lado; es frustrante porque una vez que te das cuenta que la han abierto, es demasiado tarde y, la mayoría de las ocasiones es casi imposible librarse de ella y de sus ruinosas consecuencias para tu físico.

En México no tenemos ni idea de cuantos ciclistas se involucran en incidentes con una puerta abriéndose, pero sólo en Nueva York, la colisión entre personas en bicicleta y puertas de automóviles abriéndose, ha cobrado la vida de ciclistas al tratar de evitarlas o al impactarse contra ellas*.

Uno de los mayores peligros que enfrenta una persona en una bicicleta en la ciudad, es el entrar y salir de conductores y pasajeros de un coche sin la menor precaución al estar estacionado sobre el arroyo vehicular. Y también es uno de los más innecesarios, ya que este conflicto entre puerta y ciclista es sencillo de evitar si se observan unas simples y civilizadas recomendaciones.

¿Qué podemos hacer para librarnos del portazo?

Para los ciclistas la mejor manera de evitarlo, es alejarse del rango de alcance de la puerta en cuestión. Pero en el grueso de las ocasiones esto nos será imposibilitado por un automóvil en nuestro flanco contrario, que circula sin precaución a escasos 30 cm de nuestro vulnerable cuerpo. Este infortunio pasa indudablemente, es como ley de Morphy: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Por lo que nuestra seguridad quedará a expensas de la atención que ponga el chófer estacionado al abrir su puerta.  Y ya que en la ciudad se ha estado alentando el ciclismo como medio de transporte, debe quedar claro que la responsabilidad para evitar este peligroso incidente realmente recae en que la persona no salga imprudentemente del automóvil.

Cuidado al abrir la puerta

Si eres automovilista, esto es más sencillo de lo que se imaginan. Con el simple uso de los espejos laterales –espejear–  antes de abrir la puertezuela y cerciorarte que no viene ningún ciclista antes de descender del auto, con eso sería suficiente.

Ahora, si esto se les complica mucho por aquello de que el automovilista en México gusta de hablar por teléfono, revisa su cartera, regañar al niño que lo acompaña en el asiento trasero, ir pensando en los regalos de navidad y, además estar redactando su declaración de impuestos, todo esto simultáneamente. Pues claro que será natural para el automovilista considerar superfluo el mirar sus espejos retrovisores antes de descender de su auto. Bien no hay problema, ahí les va un viejo truco que enseñan en Holanda a los automovilistas.

Usar la mano contaría a la del lado de la puerta que pretenden abrir.  Es decir, usar la mano derecha para abrir la puerta izquierda será más que suficiente para girar un poco tu cuerpo.

De ésta manera, logras ampliar el ángulo de la vista periférica que todos los seres humanos tenemos, percatándote de los que circulan cerca de ti y de esta forma evitar que los ciclistas nos estampemos en la puerta cual mosquito en carretera.

Si eres ciclista, trata a los taxis como si de minas terrestres se tratasen. Si un taxi está desacelerando o estacionado, puedes apostar que se abrirá su puerta. No esperes que haga alguna señal – direccionales, luces intermitentes, sacar la mano o la lengua-  porque eso no va pasar. Mantén siempre una distancia prudente para no terminar incrustado en su puerta.

Analiza los autos más delante de ti: si hay luces de freno, aléjate, si está estacionado y ves pasajeros, huye porque será seguro que alguien abrirá la puerta para descender.

Si no puedes poner distancia entre la puerta y tu humanidad, chifla, toca tu campanita, timbre o de plano grita “ahí va el golpe”, pero hazte notar por el conductor, y mantente alerta durante todo tu recorrido, especialmente cuando pases por zonas de posibles descensos: paradas de autobús, tiendas, en fin, en tu ciudad, tú sabes donde hay zonas de potencial peligro para ti.

Y recuerda: tú estás legalmente autorizado para ocupar todo un carril de la vialidad por donde circulas (la ciclovía), así que, si el carril de extrema derecha está ocupado con autos estacionados, evita circular por ahí y cambia de carril. Se prudente y pedalear se ha dicho.

Gothamist foto Ahoranoticias