Holanda ya no sabe dónde meter tantas bicicletas

Con 23 millones de bicicletas para 17 millones de habitantes, es el país del mundo que más ejemplares suma por persona.

Con 17 millones de habitantes, hay en Holanda 23 millones de bicicletas, y las familias poseen una media de tres, según la Oficina Central de Estadística. Solo ordenando cifras a escala nacional, este transporte cobra vida propia. Dice Bicis Recreativas, la organización que calcula su uso, que es el vehículo más utilizado (un 84% de la población); es el país con más ejemplares por habitante (1,3), seguido de Dinamarca (0,8) y Japón (0,6); un 16% usa bicis eléctricas, y de estos, un 6% tiene una de carreras; hay 88.000 kilómetros de rutas adaptadas, entre carriles y caminos comarcales; el 94% de los viajes empiezan en la puerta de casa; el Gobierno de centro derecha piensa invertir 345 millones de euros en infraestructuras para que otras 200.000 personas la lleven al trabajo. Impresiona, pero ¿dónde aparcarlas con una densidad de población de 412 habitantes por kilómetro cuadrado? En estacionamientos subterráneos gigantescos.

En realidad, la bici en Holanda puede aparcar en cualquier calle, siempre que no haya una señal que lo impida, o interrumpa el paso de los peatones. El problema es que no suele haber sitio y los espacios dispuestos en diversas zonas de las grandes ciudades acaban llenos. Allí, el primer día es gratis y el segundo vale 0,50 céntimos de euro. A partir del tercero cobran 2,50 euros. La solución es construir garajes más grandes, sobre todo en las grandes estaciones de ferrocarril, como Utrecht y La Haya. Mucha gente sube al tren, que dispone de plataformas adaptadas, con la bici para seguir usándola en otra localidad. Dejarla en el sótano de la estación ferroviaria resulta muy conveniente.

El Ayuntamiento de Utrecht ha abierto ya uno para 12.500 bicicletas, el mayor del mundo de su clase, bajo la plaza de la estación central. De tres pisos, se puede acceder desde la calle y recorrerlo pedaleando hasta encontrar un hueco libre. Cuenta con un túnel que conecta con el vestíbulo y los andenes del tren. De nuevo, el primer día es gratis y se puede pagar con la tarjeta general de transporte (OV-chipkaart, en neerlandés) válida en todos los servicios públicos: tren autobús y tranvía. Tiene también 700 bicis de alquiler y no cierra.

En La Haya, están en marcha las obras de un aparcamiento similar, en la estación central de trenes, con capacidad para 8.500 bicicletas. La apertura está prevista para finales de 2019 y la entrada será asimismo desde la calle. En Ámsterdam, donde la mayor parte de las bicis se aparcan ahora alrededor de la estación, se construye desde enero de 2018 un garaje para 7.000 en el canal situado enfrente. Toda la zona exterior será remodelada, y como en las otras dos ciudades, el acceso está previsto desde la calzada. Se espera su apertura para dentro de cinco años.

Si bien los tres proyectos cuentan con dinero del Estado central y de los respectivos Ayuntamientos, el Ministerio de Transporte desea que los ciudadanos utilicen mucho más la bici. Según cifras de este departamento, un 25% de los trayectos a dos ruedas tienen que ver con el trabajo y pueden calificarse de profesionales. Un 37%, son viajes de placer. El resto es para ir de compras, al colegio y otras actividades. Teniendo en cuenta que “más de un 50% de la población activa reside a menos de 15 kilómetros de su puesto laboral, y que más de la mitad de los recorridos en coche no superan los ocho kilómetros”, indican portavoces oficiales, la idea es promocionar las bicicletas con una rebaja de los impuestos. Por cada kilómetro cubierto en estos desplazamientos diarios para ir a trabajar, el usuario obtiene una rebaja de 0,19 céntimos de euro. Transporte espera convencer a las empresas de los beneficios de financiar las de sus empleados. Y de ponerles duchas en la oficina, que es otra de las peticiones persistentes.