La ignorancia son otros datos

 

No se puede esperar una toma de decisiones estratégica a partir de insumos de información distorsionados para la narrativa interna. O sea, decidir desde los otros datos, por: Ángel Dorrego

En días recientes se cuestionó al presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, acerca de las recientes cifras que publicó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), las cuales arrojaron que el número de personas en situación de pobreza y pobreza extrema había aumentado. Consistente con su estilo de respuesta ante cifras desfavorecedoras, dijo que él cuenta con otros datos, ya que rechaza la metodología que utilizaban los neoliberales para aparentemente autoflagelarse, pues en la manera que su gobierno mide el bienestar tienen cifras que se negó a revelar para no provocar envidias. El titular del poder ejecutivo se decanta por éstas halagüeñas cifras en lugar de las mediciones metodológicas, comprobables, registradas y replicables.

¿Se imagina tomando decisiones basadas en información creada por aquellos que buscan congraciarse con usted? Además, está el incentivo de ocultar un trabajo poco eficiente con mediciones a modo. Esto lo han hecho muchos gobiernos en nuestro país, o por lo menos lo han intentado, pero no habíamos llegado al grado de la negación de hechos medibles por simple descarte. Si bien las cifras elaboradas en el Coneval, como cualquier actividad científica, pueden ser cuestionadas en su metodología, además de estar sujetas desde el perfeccionamiento hasta el cambio radical; no se puede desechar un trabajo que arroja indicadores útiles para la toma de decisiones con tanta frivolidad.

Esto condena a nuestro jefe de estado a operar desde la ignorancia, por la sencilla razón de que desdeña lo que sí se sabe para sustituirlo con lo que se supone está pasando, ya que no hay manera objetiva de probarlo. Porque al final del día, la ignorancia no es, como comúnmente se suele suponer, la ausencia de información. Una persona que desconoce algo no es un ignorante, sino alguien carente de información, y en el momento que tiene conciencia de que sabe qué es lo que no conoce, puede avanzar al raciocinio de conseguir esta información. Sócrates lo explicaba mucho mejor, por supuesto. Por el otro lado, el ignorante es aquel que ha decidido creer, en el sentido más extenso de la palabra, algo que no tiene forma de comprobación. Muchas veces esta afiliación esta mucho más explicada por las emociones que por decisiones racionales. En resumen, el ignorante entiende el mundo desde la creencia, la información cuestionable, desde los otros datos. Es ignorante porque está seguro de lo que no se puede asegurar.

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Desgraciadamente, la pandemia nos ha arrojado incontables ejemplos de esto. Desde el escepticismo de varios gobiernos nacionales ante los oportunos llamados de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la utilización de criterios políticos por encima de los técnicos, e incluso el involucramiento de filiaciones religiosas a políticas de salud pública. Y eso fue al nivel macro, pero en el micro la circunstancia se replicó: desde algunos irresponsables médicos que, según ellos, saben más que la OMS y decidieron contravenir sus recomendaciones, pasando por exitosos profesionistas de otras áreas que súbitamente se volvieron expertos en inmunología, hasta llegar al vecino cualquiera que dice entender el funcionamiento interno de la política global y los extraños motivos de hacernos un montaje de proporciones inmensas. Ninguno de los últimos ejemplos reconoció su impericia en ciencias médicas, le necesidad de acudir a los especialistas y decantarse por las recomendaciones con mayor consenso. Llenar el vacío de información con aquella provista por aquel que sabe en lugar de adaptar los hechos para que sean congruentes con lo que ya se suponía. datos datos datos datos 

Pero hay quien decide, defendiendo sus propios intereses, ajustar la realidad a las cómodas preconcepciones existentes en un universo que le da seguridad ante un mundo impredecible. Que, si nosotros creemos en la presencia de extraterrestres, entonces eso es lo que explica la pandemia. Cambie usted lo de los extraterrestres por cualquier movimiento político que hizo su propia versión narrativa del Covid-19 y la frase sigue funcionando. Porque es más cómodo adaptar los acontecimientos a una realidad preconcebida que pasar por el trauma del rompimiento de un sistema de creencias ante las siempre tercas evidencias. Lo grave radica en que ésta es la situación del máximo tomador de decisiones de este país, y no se puede esperar la aparición de determinaciones estratégicas a partir de insumos de información distorsionados para la narrativa interna. O sea, decidir desde los otros datos. Decidir desde la ignorancia.

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de AMLO

La ignorancia son otros datos. Por Ángel Dorrego

Analista, consultor y asesor político. Especializado en temas de seguridad y protección civil. Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México, Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales también por la UNAM. Cuenta con experiencia como asesor de evaluación educativa en México y el extranjero, funcionario público de protección civil y consultor para iniciativas legislativas.

Twitter:@AngelDorrego

Correo para el público:adorregor@gmail.com