Los desafíos del Covid-19 para México

Los desafíos del Covid-19 para México

Ángel Dorrego.- En las últimas semanas, los organismos internacionales, encabezados por la Organización Mundial para la Salud (OMS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han seguido con atención la epidemia del virus que se ha denominado como Covid-19, al cual provisionalmente se designó como Coronavirus o Virus de Wuhan, haciendo alusión a la ciudad china que fungió como epicentro del contagio.

Esto se debe a su potencial para convertirse en una pandemia que amenace incontables vidas a nivel global, además de que este tipo de circunstancias suelen dejar también severos daños económicos a las comunidades que tienen el infortunio de perder la manejabilidad de la atención en este tipo de escenarios.

Es por esto que se ha llamado a que no cunda el pánico, que se sigan las medidas recomendadas por el personal científico especializado y se mantenga la coordinación, así como la cooperación en la comunidad internacional con el fin de que se pueda lograr controlar y extinguir la potencial amenaza de pandemia. Para que esto sea posible, cada uno de los estados nacionales tiene que cumplir con su parte del trabajo, y por supuesto que nuestro país no es la excepción, menos ahora que el virus ha arribado previsiblemente a territorio mexicano. Tenemos una serie de retos que pondrán a prueba nuestra capacidad como nación para sobreponernos a una de las amenazas del siglo XXI. Si bien es cierto que todos debemos hacer nuestra parte, es importante analizar cuáles son los retos para cada una de las áreas de nuestra sociedad para detectar de forma temprana las prácticas que podrían ser lesivas para nosotros mismos. Si bien este es un tema extenso con temas operativos específicos, haré un breve resumen de los básicos que no se pueden soslayar en nuestras circunstancias, dividiendo los temas en político, económico y social que, aunque están sumamente entrelazados, encuentran prácticas propias que no se pueden dejar a la deriva.

La labor del gobierno pasa muchas veces por la coordinación entre actores que permita utilizar todos los recursos disponibles para lograr que el virus no se expanda. Esta coordinación se tiene que dar primero entre la cartera de secretarías de estado del gobierno federal. Es necesario que las distintas áreas de la administración pública se encuentren en conjunción con las políticas que mayormente serán emanadas desde la Secretaría de Salud, principal actor involucrado y especializado en la atención de esta emergencia que en nuestras leyes se encuentra enfocada como sanitario-ecológico en el esquema de protección civil. Los instrumentos del gobierno federal tienen que tener plena disposición y coordinación con las autoridades sanitarias para coadyuvar a evitar la expansión del Covid-19 en nuestro país. Asimismo, se tiene que asegurar la coordinación con las autoridades de cada una de las entidades federativas para sumar esfuerzos que van desde la inteligencia hasta la capacidad operativa, y así permitir que se utilicen los recursos disponibles de la forma más eficiente posible. Lo mismo va para los gobiernos municipales. No está de más señalar que muchas bases de esta operación nacional ya están en la mesa gracias a la experiencia que nos dejó la emergencia previa que nuestro país tuvo con el virus H1N1 en el 2009.

Otra de las áreas que también debe ser prioritaria para los niveles de gobierno en nuestro país es la comunicación con la sociedad. Ésta se tiene que dar de forma coordinada entre las autoridades, las cuales tienen que otorgar mensajes claros y consistentes que deben informar a la sociedad acerca de cuáles son las medidas que se tienen que acatar, la situación en que nos encontramos en un momento dado, las actividades que se están desempeñando, entre otras que se presenten como necesarias dependiendo de cómo se desenvuelvan nuestras circunstancias. En muchos casos es mejor que las instituciones traten de utilizar una comunicación centralizada, como debe ser en las emergencias, para evitar cualquier espacio que dé lugar a la interpretación, terriblemente nociva en situaciones de peligro. La certidumbre es uno de los factores más importantes para lograr contener arranques de pánico, los cuales sólo empeoran cualquier contexto de este tipo.

El área económica también requiere de la mesura de los actores para poder sostener una situación que conserve la mayor cantidad de rasgos cercanos a la normalidad. Es en estos momentos donde se ve la calidad ética de la iniciativa privada, yendo desde las pequeñas empresas hasta los grandes conglomerados trasnacionales. Sobre todo es necesario vigilar que no exista un par de prácticas que pueden romper el orden necesario para sobreponernos de la forma más expedita a la adversidad: la primera estriba en evitar la subida de precios de insumos básicos para que las personas puedan mantener tanto vida como salud, como son los artículos de consumo de primera necesidad, como los alimentos y bebidas en el caso de que la gente tenga que permanecer en su casa, así como los insumos médicos que se pudiesen necesitar en las fases que se activen. No hacer esto puede llevar a situaciones como el saqueo, que empeora muchísimo la situación tanto para la sociedad como para el gobierno.

La segunda es evitar que se acaparen productos que podrían ser indispensables, evitando que las personas que los necesiten los adquieran a tiempo para después venderlos a precios exorbitantes aprovechando la altísima demanda. Desgraciadamente, ya hemos visto comenzar este tipo nefasto de prácticas con los tapabocas, los cuales están escaseando en la CDMX y apareciendo sólo a precios excesivos. La gente que incurra en este lucro con la emergencia merece y debe ser castigada por las autoridades. No los comparo con buitres por respeto a estas aves que toman lo que necesitan en su ciclo natural, no tienen la mala voluntad de aprovecharse de sacar beneficio no vital del infortunio ajeno.

Por último, se encuentran las medidas que tenemos que respetar como sociedad. Es necesario que estemos atentos a la información y las directrices que nos den oficialmente las autoridades, acatarlas por el bien de todos y compartir la información oficial con nuestros círculos de convivencia. Pero tal vez el reto más grande que tengamos es el de hacer caso omiso de las fake news, pésimas en tiempos de debate en paz, pero que se vuelven peligrosas en circunstancias donde la salud pública se encuentra de por medio. Debemos orientarnos por los canales oficiales de información así como por los medios de comunicación serios y establecidos, esos donde el contenido tiene nombre y apellido, así como vías para la verificación de su veracidad tanto periodística como científica. Todavía no estamos en emergencia, pero es tan cierto como inconmensurable que si no es en este momento, en algún otro lo estaremos. El único modo de mantenernos firmes como nación es estar a la altura de los desafíos gracias a nuestra organización. Es por nosotros mismos.

Educación

Por Ángel Dorrego

Analista, consultor y asesor político. Especializado en temas de seguridad y protección civil. Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México, Maestro en Estudios en Relaciones Internacionales también por la UNAM. Cuenta con experiencia como asesor de evaluación educativa en México y el extranjero, funcionario público de protección civil y consultor para iniciativas legislativas.

Twitter@AngelDorrego

Correo: adorregor@gmail.com

Foto agencias Giario Basta