Menos mal que ya no hay personajes en las envolturas

Menos mal que ya no hay personajes en las envolturas, por Samuel Pérez Rios.

Menos Mal que ya comenzaron a circular por todas las tienditas y establecimientos del país los diferentes productos sin personajes en las envolturas, esto gracias a la reforma dictada por gobierno federal para evitar el consumo de productos chatarra principalmente por menores de edad y con ello evitar la obesidad infantil.

Seguramente con ello podremos observar en los siguientes meses una disminución de por lo menos un 50% en la venta de productos con alto contenido de «substancias dañinas» que afectan el crecimiento y la salud de los mexicanos, siempre en aras de ser una mejor nación.

La realidad es que esta medida al igual que las famosas etiquetas negras o los avisos en los cigarrillos, simplemente son inútiles, superfluos y denotan la falta de capacidad y análisis real del gobierno federal, así como las autoridades que lo proyectan, ejecutan y dirigen.

Al igual que muchos problemas que aquejan a nuestro bello país, la obesidad infantil no es resultado de un tigre en un cereal, ni un pato o un tigre en una envoltura de plástico, es mucho más profundo y por ende mucho más difícil de erradicar, se trata de una cuestión cultural.

Desde luego que al no contar con una educación bien fundamentada dirigida a la activación física y a la concientización de los posibles riesgos a futuro que conllevan el consumo excesivo de estos productos, el resultado no puede ser positivo.

Pero ¿Qué podemos esperar de una sociedad donde no se ha podido concientizar a la población del riesgo de contagio por Covid-19?.

Al final de cuentas ¿Quién compra estos productos, los niños?, en la actualidad (según las medidas sanitarias), los menores de edad no tienen acceso a las tiendas ni los supermercados, por lo que son los padres, quienes proporcionan estos artículos a los menores, y a ellos les importa un pepino el monito feliz y contento que llamativamente aparecía en el empaque.

Si no les importa la sana alimentación de sus hijos, ¿ustedes en realidad creen que el problema se resuelve sin ilustraciones?, desde luego que solamente es una medida diseñada para que el pueblo sienta que los políticos de hoy, si están trabajando.

Sobre todo en estos momentos de confinamiento obligado a los menores, la obesidad se disparará como nunca antes. Si hace cuarenta años que toda la chiquillada de la cuadra corríamos libremente en la calle jugando a diario con los vecinos y con ello haciendo ejercicio constantemente, había niños gorditos. imaginen cuantos tendremos ahora que se la pasan pegados a un dispositivo electrónico en la mayoría de los casos sin una correcta supervisión por parte de un adulto.

Al igual que la protección contra el Covid-19, la educación, estilo de vida y los hábitos, son cuestiones personales y de convicción individual. Si como padres tenemos la capacidad de guiar correctamente a nuestros hijos y les inculcamos desde pequeños buenos hábitos, no dependeremos de «muñequitos» para cuidarlos.

El consumo de este tipo de productos no es malo, lo malo al igual que todo en la vida es el exceso y cualquier tipo de exceso proviene de una falta de educación adecuada.

Mientras la obesidad de mis hijos dependa de personajes en las envolturas, seguiremos siendo una nación mediocre.

 

 

personajes en las envolturas

 

 

Menos Mal / Por: Samuel Pérez Rios.

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