Muere Flor Silvestre a los 90 años

Hasta el momento no se han dado a conocer las causas del fallecimiento de Flor Silvestre, madre de Pepe Aguilar.

Este miércoles 25 de noviembre murió la cantante y actriz Flor Silvestre a los 90 años de edad. Así lo confirmó el periodista de espectáculos Alex Kaffie en su cuenta de Instagram.

Quien fuera esposa de Antonio Aguilar, es madre de Pepe Aguilar, y por ende abuela de la famosa cantante de música ranchera Ángela Aguilar.

Hasta el momento no se han dado a conocer las causas de su fallecimiento, ni la familia ha expresado mensaje por la noticia. Su nombre completo era Guillermina Jimenez Chaboya.

La actriz y cantante logró fama durante la época de oro del cine mexicano. Estuvo casada en tres ocasiones en lo que procreó a cinco hijos: Dalia Inés (de su primer matrimonio), Marcela Rubiales y Francisco Rubiales (de su relación con Paco Malgesto) y Antonio y Pepe Aguilar (de su casamiento con don Antonio Aguilar).

Fue una gran figura del cine mexicano

Flor Silvestre fue una estrella de la música regional mexicana, lo mismo que del cine. Tras su carrera se mudó a Zacatecas donde pasó hasta el último día de vida; de acuerdo con información publicada por Televisa, murió en el rancho de la familia Aguilar en ese estado.

Trascendió que estuvo acompañada de su familia en todo momento y que sus restos serán colocados junto a los de su esposo Antonio Aguilar.

Le sobreviven tres hermanos: María de la Luz Jimenez Chaboya, Enriqueta Jiménez la ‘Prieta Linda’ Chaboya y Arturo Jiménez Chaboya.

Le compartimos un fragmento de la película «El Herradero» interpretada por Flor Silvestre

Aclamada por su belleza sensual en pantalla y sus hermosas voces naturales, Silvestre se convirtió en una estrella cinematográfica popular durante la llamada Edad de Oro del cine mexicano en los 1940. Compartía la marquesina con los artistas más importantes de la época, como María Félix y Miguel Aceves Mejía, y se ganó fanáticos con su interpretación de rancheras populares en sus películas. Desde el principio, Silvestre lanzó una carrera concurrente de grabación, e hizo una serie de discos exitosos para tres sellos importantes: Columbia Records, RCA Victor, y especialmente Musart, el sello mexicano independiente.

Para 1964, la revista profesional Cashbox la mencionó entre los Diez Mejores Grupos Populares Mexicanos en los EEUU, junto con Javier Solís, José Alfredo Jiménez y Lola Beltrán. Eventualmente, sin embargo, su carrera como solista se hizo secundaria a su papel como parte del creciente grupo de la familia Aguilar, que incluía a sus dos hijos, Antonio Jr. y Pepe Aguilar, el último de los cuales emergió como estrella por su propio mérito en los 1990. Los muchachos llegaron a ser un atractivo importante del emocionante rodeo Aguilar, como aparece aquí en un segmento sin fecha del clásico espectáculo de variedades televisado de Raúl Velasco, Siempre en Domingo.

Flor Silvestre

Flor Silvestre y Antonio Aguilar – apodados respectivamente “La Sentimental” y “El Charro de México” – llegaron a ser embajadores internacionales de la cultura mexicana, algo como los Roy Rogers y Dale Evans de las rancheras. En 1997, cuando Silvestre tenía 67 años, el espectáculo ecuestre familiar batió el récord de boletería cuando llenó el Madison Square Garden por seis noches consecutivas, como mencionado en The New York Times. Formalmente llamado el “Espectáculo Internacional Ecuestre de Antonio Aguilar y Familia,” la popularidad del programa hizo que la familia estuviera de camino la mayoría del tiempo, con giras por Latinoamérica y el Caribe.

Silvestre y Aguilar se dedicaban a una carrera colectiva además de sus carreras paralelas como solistas. Compartían un amor por el canto, montar a caballo y hacer películas sobre el romance y la revolución. Por más de medio siglo, seguían siendo una de las parejas artísticas más queridas en México, seguida y admirada hasta la muerte de Aguilar en 2007.

En 2015, Silvestre apareció en escena en Los Ángeles como sujeto de un tributo en vivo, donde se estrenó por primera vez en los EEUU un documental sobre su vida y carrera, Su Destino Fue Querer, disponible en Vimeo. La película corte, producida por la compañía de producción de su hijo Pepe Aguilar, parafraseaba el título de uno de sus éxitos, “Mi Destino Fue Quererte.” El título captura lo que Silvestre consideraba su papel más importante en la vida, tanto como mujer como artista.

Flor Silvestre

Nació Guillermina Jiménez Chabolla el 16 de agosto de 1930 en Salamanca, Guanajuato. Es la tercera de una familia de siete hijos, que incluye a su hermana, la cantante de rancheras Queta Jiménez, “La Prieta Linda,” quien tuvo su propia carrera exitosa en la grabación.

Porque insistía su madre, la familia se mudó a la Ciudad de México cuando la esperanzada cantante tenía 13 años. Pronto Silvestre intentó iniciarse en el mundo del espectáculo con un paso audaz para una aficionada adolescente. Como relata la cantante en su documental, un día tuvo el valor de subirse al escenario en el Teatro del Pueblo, un sitio recién construido cerca del centro de la ciudad, diseñado para hacer que el entretenimiento fuera accesible a las masas. (El teatro estaba en el piso más alto del, en ese momento, nuevo Mercado Abelardo Rodríguez, que tenía murales con temas socialistas por estudiantes de Diego Rivera.) Silvestre pidió cantar con el famoso Mariachi Pulido, pero el director de la banda la rechazó porque no era una profesional. Vuelva la semana que viene, le dijo el director, y él le traería un mariachi “del Tenampa” para acompañarla. Eso hizo, y la interpretación de la muchacha fue un éxito.

Silvestre también cuenta la historia de cómo adoptó su nombre artístico. En esos años tempranos, ella había asumido el personaje de una revolucionaria para interpretar “La Soldadera,” una canción que le había compuesto José de Jesús Morales. Pero la apariencia frágil y femenina de la joven cantante no combinaba bien con la imagen de una guerrera, y un día el locutor de radio Arturo Blancas se lo dijo: “Usted no es ninguna soldadera. No tiene nada de soldadera. Usted es una flor.”

Así la bautizó Flor Silvestre, tomando prestado el título de una película popular de 1943 protagonizada por Dolores del Río. Dieciséis años más tarde, Silvestre y Del Río coprotagonizarían La Cucaracha, una película aclamada por la crítica sobre la Revolución Mexicana.

 

Con información de Agencias.