Nahím, de las colecciónes más grandes de Star Wars

«De verdad no tengo un número, el valor, para mí, es incalculable», dice Nahím, dueño de la colección.

El sueño de todos los niños que crecieron viendo StarWars, de alguna manera, lo vive Nahím Quintana. Entre un mar de figuras de acción, espadas, naves colgando en el techo y una inversión que, en sus propias palabras, se ha vuelto incalculable, Nahím lleva su propia empresa y viaja por todo el mundo buscando nuevas piezas para añadir a su colección.

Cuando nos recibe Nahím en sus oficinas y en la nueva tienda que acaba de abrir dedicada al coleccionismo de piezas de Star Wars y princesas de Disney, llamada Omocha, de inmediato comienza a notarse la pasión e interminable interés por tener una de las colecciones más notables del país. “Tengo una colección que llevo desde los 13 años reuniendo, es muchísimo tiempo [Nahím tiene 38 años]. Empecé con figuras dobles sabiendo que eventualmente se iban a cotizar. Eran piezas vintage que sabía que podía ponerme a intercambiar con mis amigos y así empezar a armar lo que tengo hasta hoy en día”. La oficinas de Nahím se parecen a cualquier despacho de relaciones públicas, con la excepción de que prácticamente en todos los cuartos podría haber más de 100 piezas de Star Wars.

La colección se expande como un museo donde cada uno de los detalles está cuidadosamente curado. En especial, claro, las figuras de acción que parecen ser las joyas de la corona para Nahím, son tantas que de verdad tomaría días saber, aproximadamente, cuántas son. “Las naves y las figuras de acción fueron con lo que empecé, pero hay muchas maneras de ser coleccionista de Star Wars”, me dice mientras ve sus figuras con orgullo. “Hay quien se dedica exclusivamente a coleccionar Siths, Storm Troopers, Chewbacas y lo que se te ocurra, claramente mi tirada es apuntarle a todo lo que pueda conseguir, claro, con mis propias reglas o lineamientos para no salirme de lo que ya tengo”.

En su tienda me enseña muñecas de las princesas de Disney hechas a mano, seriadas, que pueden llegar a costar más de $6000 USD solamente una muñeca, además de que tienes que estar presente, físicamente, en la venta para poder atrapar una de ellas antes de que se agote. “Esta Blancanieves tiene hasta cristales Swarovsky, fue todo un rollo conseguirla, terminé lanzándome directamente a la tienda de Saks Fifth Avenue donde la sacaron, aliándome con una vendedora y mil cosas más”, me cuenta.

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La Blanca Nieves más preciada de Nahím, en Omocha, su tienda para fanáticos.

Nahím reconoce que no es una afición del todo sencilla ni barata, pero que a su vez tiene muchas ventajas como ir a diferentes partes del mundo a la caza de nuevos objetos o para conocer los escenarios originales de Star Wars. En total, él calcula que tiene más de 7000 piezas acumuladas en su oficina, tienda y casa, donde guarda sus posesiones más preciadas, obviamente. “Algún día yo creo que sí terminaré de coleccionar y me gustaría subastar todo, pero como colección completa, no por partes que así pierde valor tanto emocional como económico. La idea sería vendérsela a alguien como yo que tenga interés en seguir con la colección y el dinero que consiga donarlo para dar juguetes a niños. Obviamente les podría dar estas figuras, pero creo que mejor algo que de hecho sí puedan usar para jugar y que no necesariamente tenga que perder su valor por eso”, me dice cuando le pregunto sobre cuándo terminaría de coleccionar. “Por ahora no sé, estoy regularmente checando las páginas y esperando las nuevas ediciones que salen, pero sí algún día yo creo que me voy a cansar”.

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Para blindarse de las figuras apócrifas o fakes que buscan engañar a los consumidores solamente me dice que es necesario estar al tanto de todo lo que ha salido y conocer, como cualquier cosa, el mercado de la industria. De manera similar, para hacer avalúos de las piezas toma en cuenta si la compra para venderlas o añadirlas a su colección. A partir de ahí las cosas se vuelven un poco más ambiguas pues se empieza a tomar en cuenta el valor “sentimental” de una pieza, en caso de ser de la colección. Si la idea es llevarlas a Omocha para los coleccionistas las cosas típicas de un negocio entran en cuenta: la renta del espacio, salarios, cuidados, etc.

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Omocha lleva abierta un mes y Nahím invita a todos los interesados en conocer la tienda, antes de poner las piezas disponibles en línea para hacer una experiencia inmersiva que ofrece, además de Disney y Star Wars, también piezas inéditas de animés como Dragon Ball Z.