Vocería explica cuándo aplicar pruebas rápidas

 

La Vocería explica cuándo aplicar una prueba rápida, qué esperar de las vacunas y qué implicaría transitar hacia el Escenario C

Este jueves la Vocería Organizacional ofreció instrucciones acerca del momento recomendable para que la gente tome pruebas rápidas para COVID-19, sobre cómo asumir el tema de las vacunas y qué implicaría pasar al Escenario “C”, de confinamiento modulado como sociedad.

El Vocero, Rafael López González, especificó que las pruebas rápidas constituyen la respuesta económica a la detección de casos positivos de COVID-19; explicó además que son diferentes a las pruebas PCR y que son confiables sólo ante la presencia de síntomas, pues su confiabilidad se reduce en personas que aún no los desarrollan o presentan carga viral baja.

Por ello hizo un llamado a las personas que no manifiestan síntomas, a no solicitar o tomar esas pruebas; a quienes lo han hecho, les advirtió que no consideren un resultado negativo como “un pase” a salidas, festividades o reuniones seguras, pues sin la presencia de síntomas, ese resultado no es confiable.

Subrayó que hoy no existe el “riesgo cero” y quien desee reunirse con un grupo no mayor a 10 familiares para Nochebuena o Navidad ya debería encontrarse aislado en su casa, sin salir a reuniones o compras navideñas.

El siguiente tema de esta emisión fue el de las vacunas, que ya han comenzado a aplicarse a personas en diversas partes del mundo para medir su funcionalidad.

El Vocero aclaró que en Querétaro nos hallamos en la etapa de planeación y diseño de las campañas de vacunación para lograr que sean efectivas en la población. Recomendó no pensar en la vacuna como una estrategia a corto plazo; “no es tiempo de bajar la guardia ni de tener una falsa seguridad”, puntualizó.

Como tema final de la emisión, el Vocero afirmó que es importante saber cómo se procederá en caso de tener que pasar al Escenario “C”, de confinamiento modulado en la entidad.

Explicó que el término de “confinamiento modulado” se refiere a la combinación de medidas que buscarán reducir la movilidad de las personas en un periodo determinado, dependiendo del comportamiento de los indicadores de COVID-19.

Abundó que, en caso de tener que ingresar a este escenario, no se trataría de un confinamiento indeterminado como ocurrió durante el periodo de marzo a julio.

De ser el caso, expuso, se harían combinaciones comenzando por regular aforos y horarios de operación de los giros amplificadores de contagio, durante periodos cortos y definidos de antemano, que pueden ser entre una y dos semanas, dependiendo de la intensidad con la que tengamos que bajar la presión en nuestro sistema de salud.

Detalló que si esta primera fase se ve reflejada en una disminución de los indicadores, regresaríamos al escenario “B”; en caso contrario, se aplicarían nuevas combinaciones de medidas y regulaciones hasta despresurizar el sistema.

Señaló que algunas personas podrían preguntarse por qué sería necesario ingresar al Escenario “C”, si actualmente el número de personas activas está bajando, a lo que respondió que esa sería una medida de solidaridad hacia el personal de salud, para ofrecerle un momento de respiro en medio de esta pandemia.

“Es una sola palabra que encierra el espíritu de comunidad que nos caracteriza a las y los queretanos”, expresó.

Más adelante destacó la necesidad de llevar a cabo una temporada navideña responsable, ya que anteriores festividades han impactado seriamente en el número de personas activas, como las Fiestas Patrias, donde incrementaron 24.7%, o el Día de Muertos, con 39%.

“¿Te imaginas cómo sería el impacto del 12 de diciembre, unido a los días 24 y 25?”, reflexionó al respecto.